El cofrecito de Abigail

Erase un día soleado cuándo la pequeña Abigail se despertó y abrió sus ojos, causa de que el Elegante Sol de rayos largos y amarillos, le decía buenos días tocando su juguetón rostro, y ella corría desesperadamente en busca de su gato de peluche y al verlo bajo la cama entre zapatos y los demás juguetes soltaba ella felizmente una carcajada contando a Mamá como el gato se encontraba patas arriba.

Así empiezan los días de la pequeña Abigail, a veces llorando y a veces sonriendo buscando el juguete que en la noche tomo entre sus manos, casi torturado o ahogado entre cobijas y almohadas. Los muñecos se esconden de sus manos por las noches haciendo un misterioso silencio y sin moverse para pasar desapercibidos de los ojos de la pequeña. Pero ella es amorosa y cuidadosa, la dulce Abigail, lo mismo juega, que inventa fantasías a sus tres años, contenta y feliz con la familia unida. Busca como un ladronzuelo ratón las historias del hermano mayor para hacer de ellas algo similar y con ello imaginar que a sus amigas (la de rayas y su amiga rosa) les suceden también cosas muy parecidas a lo relatado por el hermano mayor.

Son incansables e inalcanzables las historias y las palabras que Abigail cuenta en su juglar de travesuras en ese rinconcito de muñecas de caballitos y pelotas de colores, ese rinconcito desde donde se ve la puerta y desde donde se huelen los sabores que salen de la cocina, ahí donde se vigila y se cuida a una distancia razonable a la persona más amada por ella, sí a esa Mamita que Abigail dejar trabajar.

Ella, nuestra pequeña amiga se empeña en tener un cofrecito amarillo mientras se distrae en pintar los pequeños cartones que su mami le prepara, los pinta de colores bermellón, de amarillo y verde, y por muy tristes o fríos que sean los días dice la pequeña Abigail que son días de colores, de colores rojos y azules sin forma, sin sentido tal vez para los despistados pero para ella son bellos y verdaderas obras de arte, son colores de alegría y felicidad, son regalos y sorpresas para su Papito. A nuestra pequeña Abigail le encantan los paseos por museos y la lectura, le encanta la lectura de cuentos graciosos para ella el despertar de la cultura es algo agradable y no se cohíbe por muy salvaje o sereno que pueda ser el camino para llegar a la cultura o al conocimiento, pues entre los brazos de Mamá y en compañía de su fiel escudero hermano no hay dificultades para llegar al lugar deseado y en sus pies no hay cansancio pues los hombros de su Papi, son el lugar predilecto para descansar.

Para Abigail con sus pinturas y sus paseos por los museos es feliz, los fines de semana se traslada en su carro (chiqui) al lado de su familia y su gato, en los caminos de la cultura, ella ha encontrado diversión y grandes sorpresas como el cofrecito amarillo de dónde ella saca sus nuevas historias y cuentos para contárselos ahora a ustedes. Los cuentos de animales son su fascinación y las canciones graciosas le encantan.

Para nuestra valiente e intrépida amiguita no hay día que esté eclipsado pues dice ella que únicamente lo que pasa es que el sol se va ocultando y hay que dormir para nuevas historias y cartones pintar para ella la ignorancia y el cansancio no son más que simples intentos de provocación para no despertar la imaginación.

Pero ahora tiene Abigail con que combatir la desidia de leer un libro y del cofrecito amarillo saca sonrisas e imaginación, pues esté también está lleno de aventuras y aprovecha el espacio de los Regaladores de Palabras para hoy compartir con ustedes esta su bella historia.

Para ella le es imposible imaginarse niños sin sonrisas, sin fantasías y sin sueños. Tal parece como si fuera un sortilegio la vida de nuestra pequeña Abigail pues para ella el vivir de la mano de Dios lo es todo, a ella no le importa si es de día o de noche, si los problemas entre los tres cochinitos y el lobo feroz se han solucionado, pero eso sí, nuestra pequeña Abigail sufre mucho si existe alguna separación, pues las despedidas no le agradan mucho y la distancia entre seres queridos le ponen triste.

Pero ahora lo putrefacto lo puede echar fuera con su cofrecito y con la imaginación, el arte y la lectura, hoy estás invitado a escribir la historia al lado de nuestra amiga Abigail, anímate y enciende el globo de la imaginación para vivir en los cuentos y leyendas que tiene para ti el Cofrecito de Abigail.

Fred Celestino Alvarado, padre de familia.

Papá de Abigail de 3 años