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Memorias doradas del cine mexicano

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Publicado en 2012-01-26


En El cine mexicano "se impone", Maricruz Castro Ricalde y Robert McKee Irwin exploran el desarrollo de la industria cinematográfica nacional y su impacto, particularmente durante la década en que Hollywood se convirtió en una apéndice comunicacional de la maquinaria estadounidense de guerra

 

En el ensayo El cine mexicano "se impone": Mercados internacionales y penetración cultural en la época dorada, los investigadores universitarios Maricruz Castro Ricalde y Robert McKee Irwin desentrañan la célebre y tórrida historia de la industria cinematográfica nacional, un aparato que empató todos sus recursos y capacidades con la ambición frontal de participar del enriquecimiento feroz que permitió el cine luego de consolidarse como espectáculo de comunicación masiva desde los laboratorios de Hollywood.

El libro aborda, con profusión de datos culturales, económicos, políticos, históricos y cinematográficos, el proceso curvilíneo que describió la industria nacional desde su incorporación al cine sonoro, con Santa (1932), hasta su decadencia definitiva, acaecida durante la segunda mitad de la década de 1950.

Aparece, entonces, el cine como un espacio de cultura cuya complejidad y participación en un universo rabioso, simultáneo, influido y vulnerable, desborda las suavizantes explicaciones acomodadas de la oficialidad, la voracidad comercial y la inoculada estupidez, que parece desvincularlo de toda realidad profunda y atribuirlo a una generación espontánea ruborizada y atemporal.

Con la oportunidad de cautivar a las audiencias hispanoparlantes tras el surgimiento del cine sonoro, que descolocó a los productos hollywoodenses en su otrora capacidad de engendrar espacios de identificación cultural convenientes al consumo, la cinematografía mexicana peleó su lugar como empresa dominadora del gusto y expectativas del público aludido en sus imágenes y argumentos.

En cuestión de unos cuantos años, los primeros de la década de 1940, y rebasando a sus rivales comerciales, México consiguió que sus productos fílmicos sedujeran a las audiencias hispanoparlantes en su necesidad de vincularse con mitos y valores artificiales, así como con universos fílmicos que los representaran y aludieran sentimentalmente.

Se inauguró, pues, el desfile de las grandes figuras del celuloide mexicano y de sus nudos de mitología narrativa todavía más o menos vigentes y, por tanto, rentables.

Es la época del nacimiento del cine ranchero, indigenista, melodramático, romántico, revolucionario, latinoamericanista, rumbero, de comedia urbana, familiar, dramático; esas piezas de cristalería histórica hoy engorrosa y célebre.

Es la era de la consagración de figuras como Pedro Infante, María Félix, Jorge Negrete, Dolores del Río, Pedro Armendáriz, Libertad Lamarque, Emilio Fernández, Luis Buñuel, Gabriel Figueroa, María Antonieta Pons, Cantinflas, Tin Tan, etcétera. Es la era que comprometió a personalidades tan disímiles como la de Fulgencio Batista, Mauricio Magdaleno y Rómulo Gallegos.

Un periodo vibrante que, desde distintos puntos de ataque, logró hacerse eco en festivales de prestigio internacional, como los de Cannes y Venecia. Un bloque histórico que se debatía entre el revuelo artístico, la legitimación de preocupaciones estéticas audaces, y la explotación hasta el hartazgo de un formulario de comprobada salida comercial.

Sin idealismos ni concesiones engominadas y con un profundo respeto por el devenir histórico real, el ensayo de Castro Ricalde y McKee Irwin acomete la labor de desmitificar un universo que es, desde su condición singular, síntesis vehemente de las tensiones mundiales de su época y reflejo tajante de los mecanismos de difusión intelectual propios de la lógica y moral de la modernidad capitalista.

El lector se enfrenta, pues, a la increíble y triste historia de una microsociedad con impacto masivo que encontró a la gallina de los huevos de oro, la acicaló frenéticamente y, por último, la sofocó tras mostrarse incapaz de competir con el surgimiento de un público ávido de productos de versátil elaboración artística e intelectual, la consolidación de una nueva cultura de masas encabezada por la televisión, y decaer anémicamente en vicios y detonaciones sin innovación.                             

 

 

Samuel Cortés Hamdan

 


 

Castro Ricalde, Maricruz y McKee Irwin, Robert. El cine mexicano "se impone": Mercados internacionales y penetración cultural en la época dorada.México: UNAM. 2011. (Difusión cultural: El Estudio). 311 págs.

Disponible en la red de librerías de la UNAM.

www.literatura.unam.mx

 

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