100 años de Cultura Universitaria

Los Museos de la UNAM

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Publicado en 2010-02-09


En la política cultural de la UNAM, el rescate y preservación del patrimonio arquitectónico e histórico de la Ciudad de México coincide de manera feliz con la necesidad de contar con espacios para la difusión de la cultura. Durante casi medio siglo, la Universidad ha recuperado, mantenido, reacondicionado y construido museos que forman parte ya de la geografía urbano-cultural

 

La oferta museística de la UNAM es diversa y responde a criterios también amplios de preservación y divulgación de las expresiones de la cultura de la humanidad. La apertura de estos espacios ha seguido una línea de continuidad y coherencia, por la cual la fundación del Museo Universitario de Ciencias y Artes, el 26 de febrero de 1969, a un costado de la facultad de Arquitectura, así como la inauguración reciente del Museo Universitario Arte Contemporáneo (MuAC), debe verse como parte de una visión de trabajo museográfico que busca un desplazamiento en el tiempo, con propuestas que podrían denominarse "clásicas" y exploraciones de vanguardia.

Entre esos dos momentos emblemáticos no sólo hay casi medio siglo de diferencia, sino también la realización de otros proyectos de rescate y difusión cultural que pasan, por ejemplo, por el acondicionamiento de varias salas del Antiguo Colegio de San Ildefonso para la organización de exposiciones temporales, o la inclusión del Museo de la Autonomía Universitaria en ese recinto de más de 400 años de historia, el Palacio de la Autonomía.

En este caso el interés es doble, porque la preservación y mantenimiento del inmueble constituye de hecho la expresión de la preocupación de la UNAM por contribuir a la preservación del patrimonio arquitectónico de la Ciudad de México y, simultáneamente, de asegurar la existencia de espacios culturales.

El 25 de noviembre de 1975, en un espacio que en las primeras décadas del siglo había sido el Museo Nacional de Historia Natural, comenzaron las actividades del Museo del Chopo. Su historia, sin embargo, había comenzado muchos años antes. En 1902, utilizando cristales y vigas de acero, se construyó en Alemania un recinto para albergar una exposición de arte industrial e instalación. Realizada su compra en 1903 por un empresario mexicano, las piezas desmontadas se trasladaron en barco a través del océano Atlántico. Luego de su montaje en tierras mexicanas, pero antes de convertirse en museo de historia natural, participó como pabellón japonés en la exposición universal que el país organizó  para festejar sus cien años de independencia. Si en sus primeros tiempos sus salones sirvieron para exhibir huesos de mamut y de ballena, en la actualidad amparan, para  el gozo de cientos de ávidos asistentes, exposiciones sobre cultura urbana, transmisiones de radio en vivo, conciertos de rock y proyecciones de películas.

No menos interesante resulta la historia del Museo Experimental El Eco. En 1952, Daniel Mont, amigo y mecenas de Matías Goeritz, cedió a éste un terreno ubicado en la calle de Sullivan para que construyese en él lo que le se le ocurriera. El escultor de origen alemán, entusiasmado por aquella su primera incursión arquitectónica, decidió construir un espacio que privilegiara la experimentación y el goce estético, y que al mismo tiempo estimulara la creación. El espacio quedó listo para 1953, pero la muerte de Mont eclipsó el proyecto.

El inmueble cambió de dueños y durante alguna época funcionó como bar y como bodega; incluso se pensó en su demolición para convertir el espacio en un estacionamiento. Sin embargo, otra vez gracias a la conciencia cultural de la Universidad, el inmueble fue recuperado, remodelado y puesto en funcionamiento de nuevo a partir del año 2005. El nombre del museo proviene de un proyecto cultural que Goeritz y Mont habían planeado, la editorial Eco que publicaría aquellos textos sobre estética que dieran fundamento al museo experimental.

Es difícil concebir los miles de descubrimientos que se han originado en las salas de los museos de la Universidad. Las vocaciones que han surgido de la contemplación; las primeras experiencias estéticas en espectadores nóveles.

Sería maravilloso tener registrado el momento puntual en que despertó la curiosidad de algún visitante advenedizo a raíz de la contemplación de alguna escultura, cuadro o instalación. El instante absorto en que se confunde nuestro tiempo con el tiempo del museo, de la exposición, de la obra específica. ¿Cuántas miradas y oídos habrán quedado atrapados por una exposición? ¿Cuántos visitantes habrán regresado una vez al menos? Sería dificilísimo saber los números precisos... Pero hay una cosa que, por otro lado, sí sabemos: el valor de los esfuerzos que la Universidad realiza para difundir la cultura, visible en la apertura de museos, en el rescate de recintos históricos y en  el esfuerzo por estar a la vanguardia museística (y ofrecer todo ello a los alumnos y, en general, a la población civil), valor que es inestimable y digno de ponderarse.

 

 

 

José Antonio García Sandoval

Lengua y literaturas hispánicas


Visita:

www.muca.unam.mx

www.muac.unam.mx

www.sanildefonso.org.mx

www.chopo.unam.mx

www.palacioauntonomia.unam.mx

www.eleco.unam.mx

 

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