El espacio industrial: Conversatorios con Daniel Garza Usabiaga

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Publicado en 2010-02-09


El Museo Universitario Arte Contemporáneo presenta, los jueves 11, 18 y 25 de febrero, el ciclo El espacio industrial. Conversatorios con Daniel Garza Usabiaga, que desarrollará discusiones en torno a los procesos de industrialización y sus implicaciones en la fábrica urbana: la ciudad

 

De acuerdo con el historiador del arte Daniel Garza Usabiaga, reflexionar sobre las condiciones de la vida cotidiana que permanecen invisibles es uno de los objetivos del arte. Por ello, en el ciclo de conversatorios El espacio industrial busca evidenciar que la cultura actual y las nuevas ciudades han sido determinadas por la dinámica de las sociedades industriales.

Desarrollado en el Museo Universitario Arte Contemporáneo (MUAC), en el marco de la muestra 38417. Una máquina, una fábrica, un cuerpo. Arqueología y memoria de los espacios industriales, el ciclo contempla tres temas principales: la arquitectura febril e ingeniería civil, la relación del espacio industrial con la ciudad y el espacio industrial como sitio de socialización.

En la ponencia donde abordó la relación del espacio industrial y su incidencia en la conformación urbana, Garza Usabiaga mostró ejemplos de cómo las nuevas dinámicas sociales resultantes de la Revolución Industrial se convirtieron en temas del arte de la época. Por medio de una pintura del neoimpresionista Georges Seurat, hizo evidente que la imagen de la fábrica se convirtió en un elemento de la ciudad durante el siglo XVIII y se hizo presente en las imágenes, al igual que el ferrocarril.

La explicación del historiador contempló, en términos de la representación, aspectos como el desarrollo de la sociedad industrial donde el tiempo libre está organizado en función del trabajo y la ciudad se transforma a partir de la industria. Por ello, durante el siglo XIX, los elevadores, el acero y el cristal se integraron a la arquitectura como signos de dominio de la técnica, los espacios se reformaron y se determinaron otros exclusivamente para el recreo, el comercio y el ocio.

Así, a la par de la redistribución del tiempo, el mobiliario urbano -como los puentes, convertidos en un símbolo del paseo de la clase burguesa- y la arquitectura de las ciudades se reconfiguraron debido al desarrollo de las sociedades industriales.

Arquitectura utópica

"La revolución influyó en la arquitectura: mientras el régimen monárquico exigía la exaltación de los símbolos religiosos y de poder -explicó Garza Usabiaga-, el nuevo Estado buscaba la administración del espacio y se hizo una arquitectura comunicativa, no de simbolismo".

Con esa frase como premisa, el crítico también citó los casos de dos arquitectos de la Revolución Industrial: Nicolás Ledoux y Charles Fourier, quienes propusieron una comunidad industrial para vivienda de los trabajadores (salineras) y una arquitectura de ensueño organizada con base en las pasiones humanas y la acción voluntaria de sus habitantes (falansterios), respectivamente.

A través de sus esquemas, apuntó Garza Usabiaga, los arquitectos de la época imaginaban a sus usuarios y buscaban incidir en las dinámicas sociales, a partir de lo cual las huellas de la revolución persisten aún en la arquitectura actual: desde la disposición de los espacios y materiales hasta la forma de construir una comunidad.

En torno a las visiones de las salineras de Ledoux, Carlos Ballesteros, sociólogo del posgrado de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, aseguró que ubicar en un espacio arquitectónico a los grupos sociales según el papel que juegan, habla de la ordenación y la racionalización del espacio de acuerdo con los principios y saberes científicos en los que se apoya el capitalismo.

En el mismo sentido, para el maestro en Arquitectura y Urbanismo, Sergio Flores, "estas visiones buscan darle su lugar a cada uno de estos grupos sociales: es un afán de lograr una integración en virtud de las grandes desigualdades que había generado la revolución". Y en el terreno de las artes, agregó, esto queda sentado en la exaltación de lo cotidiano en la representación.

En contraparte, Garza Usabiaga explicó la visión de Charles Fourier, para quien el objetivo era conformar una utopía hedonista de comunidad basada en el placer, donde cada cual se empleara en lo que le resultara más gratificante y donde había espacios para encuentros sexuales casuales.

Mezcla de estilos arquitectónicos, el falansterio permitiría que la gente trabajara y permitiera el desarrollo de otros en comunidades de no más de mil o mil 200 habitantes. "Es una economía política hedonista, un socialismo de la abundancia. Una gran máquina que funciona a través de las pasiones. Una alternativa al sistema capitalista industrial".

El arte como detonador de reflexiones

¿Deberían implementarse los falansterios? "Sí -sonríe el joven historiador-, deberíamos perseguirlos, tal vez no literalmente, pero sucede que siempre se tilda la utopía como locura, más cuando se trata de un personaje como Fourier. Pero son alternativas, a veces vivimos en un mundo donde las cosas son como son, nada se puede cambiar y así son las cosas. No hay alternativas porque no podemos imaginarlas o no conocemos cómo podrían funcionar las cosas de otra manera. Podría ser muy fácil que todo pudiera ser distinto. El arte anuncia esto, muestra otros caminos".

Por qué reflexionar tópicos como este y cómo el arte puede ser una herramienta para el cuestionamiento sobre la vida cotidiana de las sociedades actuales son preguntas que despiertan los conversatorios.  

"Hay una división muy fuerte a nivel social con el sector industrial, sobre todo si no estás inmerso en él; si tu familia no trabaja en una fábrica, no trabajas o vives cerca de una, es un mundo totalmente ajeno -explicó Garza Usabiaga en entrevista-. Poner atención en los procesos de producción industrial, sus entornos y lo que genera a nivel cotidiano es indispensable. Supuestamente es una de las cosas que tiene que estar haciendo el arte: mostrar estas situaciones que a veces permanecen invisibles".

 

Christian Gómez


Los conversatorios se llevan a cabo los jueves 11, 18 y 25 de febrero. Espacio Experimental de Construcción de Sentido (EECS). Museo Universitario Arte Contemporáneo. Centro Cultural Universitario. | +52 (55) 5622 6972. Entrada libre.

www.muac.unam.mx 

 

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